Carta #0 - El primer ¿Para qué?
Jun 07, 2026
En enero de 2026 me diagnosticaron cáncer de mama.
Fue una pausa que no esperaba.
No lo cuento para que me tengas lástima, es lo que menos quiero. Lo cuento porque es el punto de partida honesto de mucho que vas a leer aquí.
Antes del diagnóstico llevaba una inercia. Como la mayoría. No me alcanzaba el tiempo, pendientes, proyectos. La vida moviéndose a velocidad “normal”.
El diagnóstico me detuvo.
Y en esa pausa, hubo un silencio, con sus lágrimas y sus preguntas, apareció una pregunta:
¿Para qué?
¿Para qué hago lo que hago?
¿Para qué sirve lo que sé?
¿Para qué quiero usar el tiempo que tengo?
Desde que llegaron los primeros estudios con sospecha de malignidad, mucha de mi energía estaba en el miedo. Busqué herramientas que me ayudaran (terapias, música, meditación, ejercicio, alimentación, lecturas, abrazos, etc.), tratando de hacer mi vida lo más “normal” posible. Con el tiempo mi cuerpo fue pidiendo sus propios ajustes, y empezaron las primeras lecciones de amabilidad y paciencia hacia mí misma para atenderlo. Un reto. ❤️
Había escuchado historias que alimentaban mucho mi miedo antes de iniciar el tratamiento, y no dudo que sí existan. Como tampoco dudo que el miedo y la incertidumbre sigan apareciendo en mi, finalmente eso también es parte del camino, ¿cierto?. Los doctores dicen que el tratamiento está avanzando muy bien y yo también lo siento. 🌿🙏🏻🌿
Pero en algún momento tomé una decisión: Si la energía iba a ir a algún lado, que fuera también a crear algo.
No sé si es la fórmula perfecta. Pero hay días buenos en este proceso: días donde el cuerpo se recupera y se puede hacer algo y aprender que darle a la mente algo que le gusta, le ayuda a encontrar por dónde fluir.
Y la respuesta que más apareció cuando me preguntaba el ¿para qué? era siempre la misma: HACER ESPACIO.
No el espacio físico solamente, aunque también. Me refiero al espacio interno, ese lugar que a veces está tan lleno de cosas que no son nuestras: preocupaciones heredadas, mandatos familiares, el ruido del mundo, que ya no queda lugar para lo que SÍ ES NUESTRO y nos pertenece.
Así que decidí escribir . Para compartir. Para construir algo con un nuevo sentido.

Estas cartas son eso , lo que hago con mis días buenos.
Cada semana te comparto algo de lo que voy caminando — experiencias, herramientas, música, libros, preguntas. No desde quien ya lo tiene resuelto. Desde quien está en medio del camino, igual que tú.
Esa palabra me pesa, pide estar en alerta constante por el “enemigo”. Y lo que más se necesita en estos momentos es tranquilidad. Fluir con lo que el cuerpo, la mente y el espíritu van pidiendo.
Yo solo estoy viviendo la vida y los retos que a veces aparecen.
Hoy (7 de junio de 2026), al momento de escribir esta carta, estoy a solo 3 sesiones de terminar la etapa de quimioterapias. Y hay un ritual que me emociona muchísimo: tocar la campana.
✨ ACTUALIZACIÓN: El 03 de agosto de 2026, toqué la campana de mi última quimio. 🔔
No es el final del camino, aún hay un tramo por recorrer. Pero es una primera meta que quería celebrar y créeme, cuando llegas ahí, una quiere tocar la campana de catedral. jajaja 😁
Si en algún momento algo de lo que escriba resuena en tu cuerpo, en tu casa, en tu historia, entonces esto habrá valido el esfuerzo.
Me encantaría saber de ti. Si te nace compartirlo, puedes dejarme un comentario, también me gustaría saber qué te trajo hasta aquí.
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Correspondencia “Cartas para Hacer Espacio”
Con cariño,
Xihua 🌷